lunes, 21 de abril de 2008

El contrato

El contrato en este caso, acaso en todos, toma el formato de una imposición. Sea así.
Cursar en el seminario es participar en este lugar, y viceversa. Por lo tanto, se espera la escritura de todos y cada uno de quienes están leyendo este contrato.
Tenemos una primera cláusula, entonces: obligación de escribir comentarios en este blog. Salvedad: al menos una vez por semana.
Segunda cláusula: inventar un nick, no usar el nombre propio. Tener un seudónimo. La participación de los cursantes será fiscalizada por la cantidad simple de quienes comenten. Al final de la cursada develar el nombre propio sería una graciosa forma de festejo y requiem.
Una advertencia: sólo aquí encontrarán consignas prácticas. La primera consiste en unas preguntas...

¿Cuál es la relación entre contrato e imposición?
¿Por qué no se puede separar Universidad de evaluación? ¿Se puede evaluar, desde la institución, un texto anómino?
Respóndase en los comentarios y utilícese dicho lugar para discutir.

Saludos!